Gobernación del Atlántico Publicidad.

Radio Fm Digital EStereo

El pacto de las sombras: Wally, Arias y Flórez bailan su danza electoral en el circo del poder

Por Angélica Seña para el portal de noticias CONAVIS

La patria, siempre tan dada a la tragicomedia, ha vuelto a ofrecer su espectáculo más refinado: la democracia en su versión tropical, salpicada de populismo digital, fervor de tarima y el viejo perfume del poder.

En la más reciente consulta del Pacto Histórico para el Senado, el senador Wilson Arias, el atlanticense Pedro Flórez y el influencer Walter Rodríguez, alias ‘Wally’, se disputaron —con uñas, votos y likes— el trono efímero del favoritismo popular.

Y vaya que la cosa fue digna de una ópera política contemporánea: ‘Wally’, un influencer que cambió los filtros de Instagram por la ilusión del Capitolio, empezó liderando el preconteo. Un golpe de efecto: el pueblo votando por el espectáculo antes que por el discurso. Pero como toda estrella digital, su brillo fue intenso y fugaz. Lo alcanzó Arias, curtido en los barrotes del sindicalismo, y luego lo desplazó Flórez, el senador del Caribe que emergió con la cadencia de quien sabe bailar en la arena política sin mancharse los zapatos (al menos no visiblemente).

El conteo fue una procesión de cifras:

Wilson Arias: 167.707 votos.

Pedro Flórez: 162.463 votos.

‘Wally’: 135.968 votos.

Más atrás, como ecos de una orquesta cansada, desfilaban Ferney Silva, Carlos Benavides y Carmen Caicedo, hermana del exgobernador que aún resuena como apellido y estructura.

Pero lo que verdaderamente arde entre líneas no son los números, sino el retrato de una nación que ha reemplazado los partidos por audiencias, los mítines por transmisiones en vivo y los argumentos por slogans con emoticones.

‘Wally’ no perdió. Triunfó simbólicamente al demostrar que el nuevo político es el que sabe posar para la cámara y modular su indignación en tiempo de TikTok. Wilson Arias, por su parte, encarna al combatiente que aún cree que el Estado se transforma con megáfonos y consignas, mientras Flórez representa el equilibrio cínico entre lo institucional y lo popular, ese arte de sobrevivir en la jungla parlamentaria sin despeinarse la conciencia.

Y en medio de todos, el pueblo, ese eterno espectador de su propio drama, vuelve a votar con fe y descreimiento al mismo tiempo, buscando redención en cada urna como quien se confiesa sabiendo que pecará de nuevo.

Las cabezas de lista serán María José Pizarro y Carolina Corcho, mujeres de verbo fuerte y pasado militante, las nuevas sacerdotisas del relato progresista. Ambas encabezan el pacto como si sostuvieran un incienso moral frente a una multitud que, mientras las aplaude, ya está pensando en el próximo escándalo de la semana.

Así transcurre la democracia criolla:

Un escenario, muchos actores, una sola verdad incómoda —el poder sigue oliendo igual, aunque cambien los perfumes.

Facebook
Twitter
Email
WhatsApp
//
Escribenos Via WhatsApp