Por Angélica Seña, para el portal de noticias CONAVIS
Barranquilla amaneció este 15 de diciembre con cables imaginarios vibrando en el aire y palabras de alto voltaje: la RAP Caribe instaló oficialmente la Mesa Técnica Minero-Energética Caribe 2026-2030, una suerte de concilio técnico donde se reunieron reguladores, generadores, distribuidores, planificadores y custodios del kilovatio para intentar —otra vez— domar la energía en el Caribe colombiano.
El encuentro, celebrado en la sede de ISA Transelca, fue convocado por la RAP Caribe con la solemnidad de quien sabe que el tema no admite apagones retóricos: la región quiere luz, estabilidad, transición energética y, de ser posible, facturas que no provoquen infartos colectivos.
La Mesa, que reunió a Grupo ISA, CREG, Ministerio de Minas y Energía, empresas generadoras y distribuidoras, y gremios productivos, se propuso nada menos que escribir la hoja de ruta del Plan Caribe, ese manuscrito técnico-político que promete ordenar el caos, atraer inversiones y reconciliar al Caribe con el servicio eléctrico.
Durante una mañana entera —con metodologías, fases, hitos, cronogramas y seguimientos técnicos cuidadosamente pronunciados— los asistentes delinearon la arquitectura del plan: quién aporta qué, cuándo, cómo y bajo qué indicador, en una coreografía institucional digna de ballet regulatorio.
DIÁLOGO, CONCERTACIÓN Y RESPETO SACROSANTO A LAS COMPETENCIAS
El gerente de la RAP Caribe, Jesús Pérez, ofició como maestro de ceremonias y dejó claro que la Mesa no es un nuevo ministerio paralelo ni una república independiente del kilovatio:
> “La Mesa es un espacio de diálogo permanente”, afirmó,
“para complementar, articular y facilitar la construcción colectiva,
sin reemplazar ni invadir las funciones de nadie”.
Traducción técnica: aquí nadie manda solo, pero todos opinan.
Los insumos que emerjan de este cónclave energético tendrán cuatro destinos cardinales dentro del Plan Caribe:
— revisar brechas y oportunidades,
— priorizar inversiones estratégicas,
— construir lineamientos de gobernanza,
— y forjar una visión regional compartida que sobreviva a los cambios de gobierno y a los picos de consumo.
LA REGULACIÓN TOMA LA PALABRA (Y APLAUDE)
Desde la CREG, el experto William Mercado celebró la convocatoria como un acto de sensatez institucional en medio de la tormenta energética:
> “Esta es una problemática nacional”, dijo,
“y los gobernadores tienen un papel clave.
Por eso aplaudimos que la RAP Caribe asuma su rol articulador”.
Mercado subrayó que la regulación —presente y futura— será el andamiaje para que el Caribe despliegue su potencial solar y eólico, ese tesoro natural que brilla y sopla, aunque aún no siempre llegue a los hogares.
LOS OPERADORES HABLAN DESDE LA TRINCHERA DEL USUARIO
Por su parte, Ricardo Arango, gerente de Afinia, recordó que las empresas distribuidoras no viven en el papel ni en el PowerPoint:
> “Somos quienes estamos de frente al consumidor”, sentenció,
“sentimos el mercado, vivimos los problemas
y conocemos los retos reales del sector”.
Arango insistió en que sin sostenibilidad empresarial no hay transición energética, ni solución estructural, ni Caribe iluminado con estabilidad.
COCREACIÓN REGIONAL PARA QUE LA LUZ
Desde el Atlántico, Cecilia Arango, secretaria de Planeación, puso el acento en la palabra mágica del momento: cocreación.
> “Aquí empieza la construcción colectiva del Plan Caribe 2026-2030”, afirmó,
“un documento consensuado que se entregará al próximo gobierno
para garantizar energía confiable y suficiente para las comunidades”.
Así, entre discursos técnicos, consensos cuidadosos y la esperanza de que esta vez el plan no se quede en anaquel, la RAP Caribe dio el banderazo a una mesa que promete pensar la energía con cabeza regional y horizonte de largo plazo.
Porque en el Caribe, más que discursos encendidos, lo que se necesita es que la luz no se vaya.