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Diatriba a Nequi

Por Angélica Seña para el portal de noticias CONAVIS.

¡Ah, Nequi!

La criatura rosadita de Bancolombia, la que se vende como “fácil, rápido y digital”, pero uno la abre y parece que el mismísimo diablo estuviera soplando los servidores con un abanico.

Nequi, tú no eres una app, tú eres una tragicomedia con interfaz.Una mezcla de ex tóxico y promesa política: te juras funcional, pero a los cinco minutos estás caída, trabada o diciendo “intenta más tarde”.

Esa frase tuya ya debería declararse patrimonio del desespero nacional.

 

Y no hablemos de los hackeos. Te meten mano más que a cajero de barrio.

Uno mete cien mil, y cuando va a mirar, ¡puf!, aparece “saldo pendiente”.

¿Pendiente de qué, Nequi? ¿De que me dé un infarto?

Si uno mira bien, tú no eres app financiera, tú eres un reality:

“Sobrevive al error 404”.

Con cada actualización, en vez de mejorar, te da un ataque de nervios nuevo.Te caes más que ciclista en la vía al mar y tus servidores deben estar guardados en una nevera de icopor con señal de 2G.

Nequi, tú no sabes lo que es la angustia de un costeño que necesita pagar el mototaxi y tú decides “actualizarte”.

¡Actualízate mañana, mamita! ¡Que yo tengo hambre hoy!

Tu color rosado es pura ironía: uno se mete contento y sale verde de la rabia.Esa rosadita tuya ya no inspira ternura, sino trauma.

Uno abre la app y reza:

“Que no esté caída, que no esté caída, que no esté caída…”

¡Y pum, error de conexión! Y ni hablar de tu atención al cliente:

Eso no es servicio, eso es un chisme en el limbo.

Uno escribe: “me robaron la plata”,

y te contestan con un mensaje que parece redactado por un duende con sueño:

“Gracias por contactarnos, estamos trabajando en ello.”

¿Trabajando dónde, Nequi? ¿En el más allá?

Tú, Nequi, eres el ex que uno no puede bloquear porque tiene la plata. Prometes facilidad, pero cobras en salud mental.Eres el mejor ejemplo de cómo una idea buena puede volverse un karma digital.

Y lo más lindo: los que te defienden.

Dicen: “ay, pero a mí sí me funciona.”

¡Pues claro, mijo, seguro usted te usa a las 3 de la mañana un martes de cuaresma cuando nadie más está conectado!

A ver si intentas abrirte un viernes a las seis de la tarde: ¡eso se prende más que Transmetro en hora pico!

Nequi, reina del pantano financiero,eres el espejo del país: bonita por fuera, colapsada por dentro.

Nos enseñas paciencia, resignación y creatividad a punta de pantallazos.Así que brindo por ti, aplicación del desastre,por los saldos que desaparecen y los cobros que llegan puntuales.

Por hacer que uno aprecie el billete físico,ese viejo papel que, aunque sucio, nunca dice:

“Estamos presentando fallas técnicas»

  • Ahora todo es con Nequi, mijito. Hasta la perdición tiene código QR. Las prostitutas ya no dicen “paga primero”, sino “¿me llegó el Nequi?”. Las cervezas no se destapan si el rosadito no suena, y el mototaxi no arranca hasta que el celular vibre con el “te llegó la plata”. Ya los ladrones no piden billetera, piden “pásame el X rapidito pa’ no hacerte daño”. Hasta el padrecito de la esquina, en plena misa, saca su QR celestial: “hermanos, ofrenden con fe… y con Nequi”. Es que este país ya no gira con plata, sino con pantallazos; la economía nacional depende de que esa app quiera funcionar o no. Si Nequi se cae, Colombia se apaga: no hay polvo, no hay pola, no hay pecao ni perdón.
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