Por Angélica Seña, para el portal de noticias CONAVIS
Con el verbo encendido, el talante sereno y la sonrisa de quien cree profundamente en la palabra como instrumento de verdad, el exgobernador de Sucre, Héctor Olimpo Espinosa, irrumpió en el escenario público con una invitación que es a la vez reto, gesto democrático y acto de amor por su tierra: un debate abierto, franco y sin cortinas, con el ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, en el corazón mismo de San Marcos.
En medio de la tormenta financiera y administrativa que sacude a los hospitales sucreños, Olimpo no habló desde la rabia sino desde la convicción alegre de quien ha caminado el territorio y conoce el pulso humano de la salud pública. Con voz firme y espíritu conciliador, señaló los incumplimientos del Ministerio en la entrega de los recursos prometidos tras la fusión hospitalaria, recordando que ha sido la Gobernación —con esfuerzo titánico y vocación de servicio— la que ha tenido que asumir deudas y sostener un sistema que no podía dejar caer.
Lejos del reproche amargo, su llamado resonó como una fanfarria cívica: que sea la ciudadanía la que escuche, que la verdad se diga a plena luz, que Sucre sepa qué ocurrió con su sistema de salud. En su discurso vibró la esperanza, la transparencia y el entusiasmo de un liderazgo que no huye al debate, sino que lo celebra como una fiesta democrática. Héctor Olimpo, con temple alegre y corazón comprometido, dejó claro que la salud de Sucre no se negocia: se defiende, se explica y se honra frente al pueblo.