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PETRO LE QUITA EL ARANCEL AL ALGODÓN Y DESATA UNA REVOLUCIÓN LANERA

La industria del hilado tiembla, la confección brinda, y Colombia se pregunta si llegó la era del “algodón sin fronteras

Por Angélica Seña, para el portal de noticias CONAVIS 

Colombia amaneció hoy con el cabello más suave, las sábanas más ligeras y los ánimos más alborotados: Gustavo Petro, en un movimiento digno de un mago textil, desapareció el arancel del 10% que protegía a la industria del hilo de algodón. Así, sin anestesia, sin una puntadita previa y sin siquiera pedir permiso al telar.

 

La medida cayó como un baldado de agua… tibia.

Porque mientras los confeccionistas celebraron como si acabaran de ganar una competencia de modistas olímpicas, los hilanderos pusieron el grito en el cielo, diciendo que la decisión los deja tan desprotegidos como una camiseta de tres mil pesos después de tres lavadas.

 

Pero Petro, optimista como vendedor de máquina de coser, aseguró que la industria del hilado puede “reinventarse”. Sí, reinventarse, como quien agarra una media perforada y decide convertirla en guante térmico: con fe, creatividad y, sobre todo, ganas.

 

Los confeccionistas, entre tanto, ya imaginan un futuro glorioso donde llueve algodón barato y las prendas nacionales se exportan como pan caliente a medio planeta.

Los hilanderos, por su lado, juran que esto es el apocalipsis de los ovillos, la caída del imperio lanero, la tercera guerra textil mundial.

 

Pero aquí viene lo mejor:

El gobierno asegura que la medida impulsará la economía, aumentará la producción, hará más competitiva la industria y, quién quita, hasta pondrá a Colombia a hablar en términos fashionistas que ni Paris Fashion Week se atreve a pronunciar.

 

En un país donde todo está caro menos las quejas, esta noticia llega con un brillo casi poético:

más algodón, menos barreras, más oportunidades… y sí, quizá un par de lágrimas hilanderas rodando por ahí.

 

Lo único seguro es que Colombia está tejiendo un nuevo capítulo, uno lleno de drama, glamour, sátira económica y, por qué no, un suave aroma a suavizante primavera azul.

 

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