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El hijo negado del emperador currambero

Por Angélica Seña, para el portal CONAVIS

Dicen que en Barranquilla el sol no se esconde ni cuando el escándalo explota, y vaya que esta vez nos alumbró de más. ¡El alcalde Alejandro Char, sí señores, el mismo que se toma selfies en las obras y baila en el Carnaval, resultó con hijo nuevo y no precisamente recién nacido!

El pelao se llama Steven, tiene 33 añitos —es decir, ya camina, ya habla, ya vota y hasta puede ser alcalde también si se lo propone—, y un juez de Bogotá decretó que el muchacho no es hijo del señor que aparecía en el papel, sino del mismísimo Emperador del Imperio Currambero: Alex Char Chaljub.

El ADN que nunca llegó

Según cuentan las malas lenguas —y las buenas también—, al alcalde lo citaron más de una vez pa’ que se hiciera la prueba de ADN. Pero él, más esquivo que un pescado en Semana Santa, no apareció. ¡Ni rastro! Que si estaba ocupado, que si la agenda, que si la humedad del aire… En fin, se esfumó.

El juez, cansado de tanta novela, aplicó el viejo refrán de abuela: “El que calla, otorga”, y ¡pum!, decretó que Steven sí era hijo suyo.

Y entonces el alcalde, viendo que el río ya venía crecido, decidió montarse en la canoa. En agosto, entre memoriales, abogados y papel sellado, mandó decir: “Sí, lo reconozco. Es mi hijo”. Como quien se confiesa después de 33 años de penitencia.

La historia que ni el Carnaval se inventa

Todo comenzó por allá en los años 90, cuando Alex, joven, guapo y con apellido de oro, conoció a una muchacha bogotana llamada Diana Magali Ramos. La historia, dicen, fue breve pero intensa. De esas que empiezan con champeta suave y terminan con vallenato dolido.

El fruto de aquella aventura fue Steven, un barranquillero de sangre que creció sin saber que llevaba Char en las venas. Imagínese usted, 33 años llamándose Castellanos y de un día pa’ otro descubrir que su papá es el alcalde de la Puerta de Oro. Eso ni en las novelas de RCN.

El fallo y el drama familiar

El Juzgado Primero de Familia de Bogotá dictó sentencia: el registro civil debe cambiarse, y donde decía “Castellanos Ramos”, ahora debe leerse con bombos y platillos “Char Ramos”.
Y claro, en la casa de los Char, las empanadas se enfriaron. Nadie sabe si hubo brindis, silencio o temblor de cejas, pero lo cierto es que la noticia sonó más fuerte que tambor de cumbia.

Alex, con su sonrisa de campaña, salió a decir que él no sabía nada, que apenas se enteró y que actuó “como manda la ley”. ¡Qué nobleza! Treinta y tres años después, pero bueno, más vale tarde que nunca, ¿no?

Los memes, el pueblo y la gozadera

En las redes sociales, la gente no perdonó. “Steven, el Char que faltaba en el combo”, decían unos. Otros escribieron: “Char no solo pavimenta calles, también caminos del ADN”. Y un tuit viral decía: “Barranquilla tiene otro príncipe, cuidado y nos sale con candidatura en 2026”.

El pueblo se ríe, comenta, comparte y goza, porque si algo sabemos los costeños, es sacarle humor hasta al drama judicial.

Epílogo de una telenovela política

Y así, entre papeles notariales, comunicados bien maquillados y declaraciones con voz pausada, el alcalde reconoció a su hijo.
Steven, por su parte, sigue firme, con la cabeza en alto, demostrando que el apellido puede cambiar, pero la historia la escribe uno mismo.

Porque si algo enseña esta novela de ADN y política, es que la verdad puede demorarse, pero siempre llega… aunque sea en carro oficial.

 

Firmado:

Angélica Seña
Crónica Caribeña – CONAVIS
“Donde el chisme y la verdad bailan cumbia juntos”

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