CRONICA, INVESTIGACIÓN SOBRE LA CORRUPCIÓN EN COLOMBIA, LA PREGUNTA ES: ¿DONDE ESTÁN LOS VERDADEROS CULPABLES?
Por: William Hundelshauseen Carretero
Presidente Nacional APIC
Diariamente aparecen nuevos escándalos y denuncias por cuenta de la corrupción estatal a pesar que no es nada novedoso, ya que va a la par con el poder desmedido de la clase política para atornillarse en los puestos colegiados y de ahí hacer las leyes, proyectos, reformas y todo lo que se puedan inventar para beneficiarse ellos, robando a un estado paquidérmico y seguir manipulando a los imbéciles que cada cuatro años siguen eligiendo a los causantes de su desgracia, a raíz de todo esto vemos con preocupación cómo en Colombia de manera sistemática se ha venido apoltronando la desidia, la deshonestidad y la connivencia con la impunidad en los organismos de control, especialmente en La Procuraduría, Contraloría y La Fiscalía General de la Nación, que se dedicaron a perseguir a los que están en contra de los que postraron a Colombia en el pasado a la postración y al estancamiento de su progreso y continúan archivando todos los procesos descubiertos, como olvidar: Escándalo en la Universidad Distrital de Bogotá, Escándalo de corrupción de la Cuarta Brigada del Ejército, Escándalo de corrupción de la DIAN, Escándalo de las Chuzadas, Escándalo en la Federación Colombiana de Fútbol, Escándalo de Fonade o de la «Mermelada Tóxica», Escándalo de las elecciones legislativas de 2018, Caso Hyundai en Colombia,

Cartel de los Alimentos en las Fuerzas Militares, Escándalo en Triple A y Operación Acordeón en Barranquilla, Cartel del Sida en Colombia, Caso Odebrecht, Escándalo en la Fiscalía y en la Corte Suprema de Justicia, este último llamado «El Cartel de la toga», Cartel de la Chatarrización, Cártel de las Regalías, Caso Manantial de Amor en Bucaramanga, Desfalco a Ecopetrol, Escándalo en la Justicia del Meta, Escándalo de Llanopetrol, Escándalo de Reficar, Escándalo de las libranzas en Colombia, Escándalo en el Hospital Universitario del Valle, Cartel de la Hemofilia, Cartel de los Cuadernos, Caso Pretelt, Cartel del Síndrome de Down en Córdoba, Escándalo de la Gobernación de la Guajira, La Comunidad del Anillo, Escándalo en los Juegos Nacionales, Carrusel de la educación en Córdoba, Desfalco a Colpensiones, Carrusel de las alcaldías locales de Bogotá, Escándalo de la salud en el Huila, Captura de varios alcaldes y gobernadores del país, Escándalo en el sistema judicial de Barranquilla, Carrusel de contratos en Bucaramanga, Cartagena, Bogotá, Bucaramanga y otras ciudades de la nación, Casos Andrómeda y Andrés Sepúlveda, Caso Villarraga, Escándalo de la Gobernación del Casanare, Caso Santoyo, Escándalo de Interbolsa, Escándalo de Termorrío, Carrusel de pensiones del Consejo Superior de la Judicatura, Condena a exalcaldes de varias capitales del país, Destitución de varios alcaldes,

Escándalo de la DIAN, Escándalo de la Salud en Colombia, Escándalo de la Dirección Nacional de Estupefacientes, Carrusel de la Contratación en Bogotá, Gobernadores y exgobernadores de Colombia destituidos e inhabilitados para ejercer cargos públicos, Escándalo de Agro Ingreso Seguro, Escándalo de las chuzadas, La Yidispolítica, La Farcpolítica, Escándalo de los falsos positivos, Crisis de las pirámides en Colombia, La DMGpolítica, Escándalo de Commsa, La Parapolítica, Desfalcos a Cajanal, Escándalo de Invercolsa, Escándalo de Dragacol, Escándalo de Foncolpuertos, Escándalo de Chambacú, Proceso 8000, Odebrecht: La empresa brasileña pagó millonarios sobornos a funcionarios colombianos para obtener contratos de infraestructura. Parapolítica: Reveló vínculos entre políticos y grupos paramilitares. Carrusel de la contratación: Caso de corrupción en el manejo de contratos públicos. Agro Ingreso Seguro (AIS): Escándalo relacionado con subsidios agrícolas. Refinería de Cartagena (Reficar): Irregularidades en la construcción y manejo de la refinería. Carrusel de la contratación de la salud. Corrupción durante la Pandemia de Covid-19 en el país; últimamente sobre el covid-19 que poco a poco está quedando atrás en Colombia, pero los efectos derivados de la pandemia se vuelven más evidentes con el correr de los días, no solo en la salud sino en los múltiples robos que genero este sin escrúpulos, por un gobierno que poco le importo por la fase en la que atravesaba el pueblo, para saquearlo. Aparte de las consecuencias negativas en materia económica y social, aumentan las evidencias sobre un incremento significativo en los casos de corrupción, especialmente a nivel nacional, regional y local. En la lista se encuentran funcionarios sindicados, suspendidos o investigados por el mal uso de los recursos públicos en casi todos los departamentos. Las cifras son elocuentes: Según la Procuraduría, desde que comenzó la emergencia sanitaria existieron 3.937 registros con inicio de actuación disciplinaria, que comprenden 857 alcaldías, 30 gobernaciones y 552 concejos municipales; datos que superan con creces el ritmo usual. Basta con señalar que desde 2017, los fallos del ente de control contra personas que fueron elegidas popularmente suman 3.194 y lo grave de este escollo es que los protagonistas de este lamentable episodio se pasean de un puesto a otro para seguir con su campaña de corrupción, por ejemplo salen de las alcaldías o gobernaciones para hacerse elegir ahora en el congreso de la república y seguir su carrera delictiva incidiendo sobre el desprestigio de las instituciones y el ánimo de los ciudadanos de no seguir creyendo en ellas ya que la corrupción aparece como uno de los dos principales problemas del país. “La pandemia no paralizó a quienes sin escrúpulos han pretendido defraudar recursos destinados a la contención y manejo de la crisis. Sobrecostos, direccionamiento contractual, cubrimiento de favores políticos, pagos a financiadores de campañas o uso de recursos para objetos innecesarios son algunas de las conductas que ha investigado y sancionando la procuraduría. Con esta crónica periodística buscó hacer una reflexión para no seguir cayendo en el mismo engaño perpetuo de los mismos que han hecho de este país una caja menor o una finca de su propiedad por culpa de quienes los elegimos, examinemos en esta oportunidad recurriendo a fuentes escritas o virtuales y no al líder del barrio que le pagan para que te concienticen con mentiras y dadivas, para considerar cuál ha sido la evolución o antecedentes que ha presentado el candidato que piensas elegir para que te represente en el pulmón de la democracia de la nación y preguntarle que hizo para defender y fiscalizar los recursos que administraron, de un país donde quienes desempeñan cargos públicos se dejan permear por estrategias fraudulentas existentes gracias a la falta de compromiso de sus habitantes para fiscalizar la gestión de los funcionarios públicos, donde se hace indispensable endurecer las leyes paraqué castiguen y crear verdaderos programas donde la ética y la moral sean incluidas de manera transversal, para que de forma natural cada uno actúe dentro del cumplimiento de los valores humanos, con responsabilidad hacia su propia nación. Claro que la situación es preocupante, ya que nunca antes habíamos tenido una avalancha tan enorme en escándalos por corrupción, como los que se han presentado en los gobiernos anteriores, que fueron puesto al descubierto en este gobierno que se atrevió a desenmascararlos, con el agravante que aprovecharon la pandemia y hoy sigue haciendo metástasis en todas las instituciones del estado, no moviéndose una hoja en pos de, por lo menos, investigar y, de pronto, en sancionar, si hubiere lugar, ya que goza de plena garantía y blindaje la figura fatídica de la IMPUNIDAD y todo fue a mis espaldas, tema puesto de moda desde el elefante de SAMPER. Sin embargo, la corrupción crece en Colombia, no hay que olvidar; el escándalo de corrupción por posibles malos manejos del dinero público en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la Unidad fue víctima de una organización criminal que se ha adaptado a varios directores, la cual esperamos que la Fiscalía y la Corte Suprema lleven a la cárcel a todos los involucrados, no solo al director, sino a los congresistas que dieron la orden y recibieron las dadivas y lo raro que en esta campaña están al orden del día buscando reelegirse para seguir robándole al estado como es su estado natural. Seguimos con la cadena irrompible de corrupción en nuestro país, recuerdan el escándalo en, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) confirmando que en el año 2024; 108 funcionarios fueron capturados por actos de corrupción en los centros de reclusión del país, de los cuales, 82 ya tienen un proceso penal activo ante la Fiscalía; en Colombia, fue capturado en ese entonces, el director anticorrupción de la Fiscalía por caso de corrupción y lo grave que sus cómplices o quien daba las ordenes por supuesto los POLITICOS, nada que caen, y como olvidar que, la Procuraduría decidió archivar la investigación disciplinaria que se adelantaba contra la exministra de las TIC, Karen Abudinen, por el escándalo de corrupción conocido como Centros Poblados. El anticipo de los 70.000 millones de pesos que se dio a la Unión Temporal por el contrato para llevar internet a niños en escuelas rurales del país, el mas reciente el robo a la salud que supera los 21 billones de pesos y pare de contar de los múltiples casos detectados y denunciados, pero que sus autores no son detenidos ni han hecho devolución de lo robado al estado. La corrupción le ha costado al país más de 71 billones de pesos únicamente entre 2016 y 2024, se registraron más 1.200 casos. La niñez y los jóvenes son los más golpeados por este flagelo, según la revista Portafolio.
Los episodios que ha vivido Colombia son únicos y de una exclusividad escalofriante: La sanguinaria violencia partidista; después la era del ‘bandolerismo’; luego el nacimiento de las FARC y del ELN, que aún persisten; los cárteles de la droga, hoy con tanto protagonismo en el terrorismo, siguen vivitos y coleando; después vino lo que menos se esperaba y lo que nadie se alcanzó a imaginar, y, es aquí donde la sal se empieza a corromper: nace la alianza más macabra y tenebrosa entre unos asesinos natos reductos de las ‘Convivir’ con una parte de la clase política, en diferentes niveles, ávida de riqueza y de poder, que se autodenominaron las ‘Autodefensas Unidas de Colombia’, mejor conocidos como ‘Paramilitares’, con la aquiescencia, dirección en cierto grado y protección de gran parte de los miembros de los organismos de seguridad e inteligencia del Estado y con un apoyo financiero muy significativo por parte del gremio ganadero. Este grupo armado ilegal empezaron con un único objetivo: la protección del entorno rural contra las incursiones guerrilleras; posteriormente, pensando en ampliar la jugosa empresa que tenían a la mano se convierten, a fuerza de balas y sembrando muerte y desolación, en propietarios de los feudos y sus ganados e instalan en ellos la industria de los narcóticos, el negocio más rentable del mundo, y es así como empiezan a extender sus tentáculos opresores y a permear la casi totalidad de los organismos del orden nacional, territorial y municipal, buscando a toda costa la simbiosis perfecta e ideal del poder:

la combinación del político y el económico, donde se vincularon tanto alcaldes, gobernadores como la mitad del congreso de la república, por motivos ampliamente conocidos, y de algunos columnistas de los medios que han criticado sus decisiones sin esbozar ningún argumento jurídico, razonable y valedero, cosa que sorprende por demás, por darse una especie de “Solidaridad de Cuerpo” sin ton ni son. Pero bueno, al fin y al cabo, ahí va la investigación, todo indica que aunque no van a recibir el castigo merecido, ni los unos ni los otros, por lo menos no habrá total impunidad, quedándonos un gran aliciente: los culpables están detectados y están siendo investigados y juzgados. Como no se puede negar la desestabilización institucional y la contaminación casi indeleble que nos legó la infiltración paramilitar, quedan en el aire ciertos enigmas o huellas de impunidad que deben ser investigados, aclarados y sancionados los culpables, si hay lugar a ello, para así buscar los correctivos urgentes y necesarios que nos permitan recuperar la seguridad, tranquilidad y confianza en el aparato estatal, porque tenemos derecho a conocer sobre la culpabilidad o responsabilidad de los que le han hecho tanto daño a este país, ya que es responsabilidad de todos los colombianos exigir que se investigue y se castigue todas las conductas delictuosas, y la de los funcionarios por la misma causa o razón, además, por la responsabilidad política y administrativa. ¡¡Que aparezcan, en cada caso particular, los culpables! ¡No más encubrimiento! ¡No más Solidaridad de Cuerpo! ¡Tenemos que recuperar la grandeza y dignidad del elector primario! Por eso debemos estar preparados para no seguir apoyando a los verdugos que nos han mantenido en la desolación y el engaño total, durante toda una vida, demostremos que Colombia despertó y aprendió a no seguir tolerando las injusticias del pasado, votando este 08 de marzo por la dignidad y futuro de nuestros principios morales. CRONICA, INVESTIGACIÓN SOBRE LA CORRUPCIÓN EN COLOMBIA, LA PREGUNTA ES: ¿DONDE ESTÁN LOS VERDADEROS CULPABLES?