Por Angélica Seña, para el portal CONAVIS
Atlántico.- En la tragicomedia urbana del rebusque extremo, dos hombres decidieron lanzarse al “emprendimiento delictivo” en el barrio La Concepción, creyendo que un reloj, un celular y un anillo de oro eran el pase directo al éxito económico. Pero la realidad —esa vieja maestra que no perdona— los matriculó de inmediato en la escuela judicial.
Los hechos ocurrieron cuando los uniformados de la Estación de Policía Norte patrullaban el sector y fueron alertados sobre un hurto recién cometido por dos sujetos en motocicleta negra, vehículo oficial del crimen al menudeo. La rápida reacción policial permitió interceptarlos en la calle 75 con carrera 74, donde se les halló un revólver traumático (más traumado que sus dueños) y los objetos robados, valorados en más de tres millones de pesos.
El comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, brigadier general Edwin Urrego Pedraza, celebró la captura como una victoria de la vigilancia sobre la astucia marginal. “La oportuna reacción de nuestras patrullas frustró la huida y recuperó los elementos”, afirmó, mientras las estadísticas del delito urbano siguen marcando el pulso de una ciudad donde la desigualdad se viste de casco y huye a toda velocidad.
Ambos capturados fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación, donde deberán explicar si su incursión en el hurto fue una cuestión de necesidad, de moda o de filosofía callejera. La motocicleta y el arma fueron incautadas, quedando como evidencia de una economía paralela donde la adrenalina sustituye el salario.
La Policía Metropolitana invitó a la ciudadanía a denunciar sin miedo a través de la Línea Contra el Crimen 3178965523 o el 123, porque en esta ciudad caribeña donde el sol brilla para todos, la sombra del delito nunca duerme.