Gobernación del Atlántico Publicidad.

Radio Fm Digital EStereo

Delincuente cae en La Esmeralda tras una épica persecución que ni en las novelas turcas se ve

 

Por Angélica Seña, para el portal CONAVIS

 

En el brillante escenario tropical donde el sol derrite conciencias y los mototaxistas filosofan en cada esquina, el barrio La Esmeralda volvió a ser protagonista de una tragedia-comedia digna de los mejores teatros del Caribe: la captura de un presunto ladrón cuya carrera criminal duró menos que un tinto frío en una tarde de agosto.

 

Resulta que el caballero —un joven de 26 años, experto en cardio improvisado— decidió iniciar su jornada laboral atacando a un peatón con un arma traumática, esa pistola de juguete para adultos frustrados, con la cual pretendía convertirse en el terror del andén. El botín: un humilde celular, reposado dentro de un bolso que olía a salario mínimo recién cobrado.

 

Pero el destino, que a veces juega con humor fino, quiso que el atraco fuera advertido por la ciudadanía del sector, esos Quijotes del barrio que, entre chicharrones y ventiladores viejos, mantienen viva la llama de la denuncia.

Así, los uniformados de la Estación El Bosque —montados en motocicletas que rugen más que avanzan— emprendieron la gloriosa persecución por la carrera 13 con calle 72B.

 

El delincuente corrió con el vigor de un atleta olímpico frustrado: saltó charcos, esquivó perros callejeros y sorteó ventas ambulantes. Pero fue inútil.

Los policías lo alcanzaron en “cuestión de metros”, que en lenguaje policial significa: lo agarramos antes de que se tropezara solo.

 

Al requisarlo, encontraron:

 

Una pistola traumática, símbolo contemporáneo del matón de bajo presupuesto.

 

Un bolso ajeno, lleno del aroma inconfundible de la desesperación del transeúnte al que acababa de despojar.

 

Y un semblante que mezclaba sudor, arrepentimiento y la eterna pregunta del delincuente primerizo:

“¿Por qué corrí hacia donde había más policías?”

 

 

La víctima llegó al lugar, señaló al capturado como quien reconoce a un viejo enemigo en una novela turca, y relató con dramatismo que el sujeto lo había intimidado con la pistola como si fuera protagonista de un thriller de bajo presupuesto.

 

El coronel Miguel Andrés Camelo Sánchez, en tono heroico y épico, anunció que el resultado operativo refleja el compromiso de la institución para mantener la tranquilidad ciudadana, aunque todos sabemos que lo que realmente mantuvo la tranquilidad fue el cansancio del ladrón.

 

La historia termina como siempre:

captura, traslado a la URI y un llamado solemne de la Policía para que la ciudadanía denuncie, como si en Barranquilla la gente no denunciara hasta el ladrido del vecino.

 

Facebook
Twitter
Email
WhatsApp
//
Escribenos Via WhatsApp